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Comarca de Talavera, Sierra de San Vicente y La Jara

ACD-IPETA - Asociación para el Desarrollo de la Comarca de 
Talavera, Sierra de San Vicente y La Jara-IPETA

Clic para ampliar la fotografíaTalavera de la Reina
Talavera, a través del tiempo, ha tenido diferentes nombre: Aebura, Caesarobriga, Ebora, Talavaira y Talavera de la Reina desde 1328, al donar Alfonso XI la ciudad a María de Portugal como regalo de bodas. Hasta el siglo XVI predomina en ella la agricultura y la ganadería; esta última potenciada por el rey Sancho IV al conceder en 1924 el privilegio de la celebración de ferias. En el siglo XVI comenzó a hacerse famosa por su cerámica. La industria de la seda aparece en Talavera en el siglo XVIII con la fundación de la Real Fábrica de Seda, siendo cerámica y seda las dos industrias que predominan en ese siglo. A partir del siglo XIX Talavera se distingue por su comercio.

Aunque el tiempo ha ido mermando el patrimonio de Talavera sin embargo todavía podemos sorprendernos y admirar verdaderas joyas del arte en la ciudad: joyas como la fachada de San Agustín el Viejo, primera obra del barroco de ladrillo; el rosetón de la Colegiata, gótico mudéjar cubierto de estuco y el rosetón de la iglesia de Santiago, donde el ladrillo se curva para hacerse flor. En Talavera predominan tres estilos, el mudéjar del ábside de Santiaguito del Salvador, la iglesia de Santiago y las torres albarranas de sus murallas. El gótico mudéjar de la Colegial y el gótico de Santo Domingo; el renacimiento aparece en parte de la Basílica de la Virgen del Prado y en las trazas de San Prudencio, monumento que según crece se va haciendo barroco, lo mismo que sucede con la torre de la Colegiata. El barroco toma cuerpo en la Basílica de la Virgen del Prado, en la iglesia de las Madres Bernardas, en el Alfar del Carmen y en San Agustín el Viejo. Talavera todavía conserva rincones y calles con sabor medieval o edificios en los que aflora su cerámica renacentista.

El Museo de Cerámica Ruiz de Luna está situado en el antiguo convento de los Agustinos, en San Agustín el Viejo. La base de este museo está formada por la colección que Ruiz de Luna reunió para que sirvieran de modelos a los alfareros de su fábrica, así como piezas producidas por el alfar de Ruiz de Luna, desde su inicio en 1908 hasta su cierre en 1961.

Talavera de la Reina debe gran parte de su enriquecimiento a la existencia de sus ferias y a su Mercado Nacional de Ganado.

Sierra de San Vicente
La Sierra de San Vicente es una elevación de pequeña altura entre el Valle del Tiétar, y el Valle del Alberche, considerándose las primeras estribaciones al Sur de Gredos. Es una pequeña alineación de montañas, entre los 800 y los 1350 m, que se continúan con otra sierra al Este de la Higuera.

Clic para ampliar la fotografíaLos paisajes son abiertos, con posibilidad de admirar con facilidad las fosas de los ríos que delimitan la comarca, surcada por cordeles y cañadas de gran transitabilidad.

Biológicamente, San Vicente y su entorno constituyen un oasis que sin ser de alta montaña, contrasta con la monotonía de las llanuras toledanas. Gracias a un clima benigno, se reúnen aquí multitud de especies animales y vegetales.

Se caracteriza botánicamente por la presencia territorial de prácticamente todos los ecosistemas forestales, desde el encinar puro de las zonas bajas, pasando por el enebral, los alcornocales, robledales, castañares y fresnedas. Debido a esta particularidad hay gran variedad de hongos, presenciándose un verdadero espectáculo en el otoño.

Esta configuración permite la presencia abundante de especies protegidas, fundamentalmente aves, como el buho real, el águila imperial, el buitre negro, la cigüeña negra. Aunque también encontramos especies como el mirlo acuático, el martín pescador, el carbonero común, el herrerillo capuchino,. y carnívoros como la jineta y el lince ibérico entre otros.

La naturaleza y el hombre han trabajado mano a mano durante siglos para dotar a la Sierra de San Vicente de su actual encanto. Desde tiempos prehistóricos, por los cerros de esta tierra la huella humana se ha dejado sentir en forma de cercas, chozas, establos, molinos. Elementos todos ellos de una arquitectura popular siempre rica y cambiante a cada paso del camino, y que tiene uno de los mayores exponentes en los neveros o pozos donde almacenaban nieve para las épocas más cálidas.

Las casas tradicionales de estos pueblos serranos son el fruto de un gran eclecticismo constructivo motivado por la influencia abulense, extremeñas e incluso portuguesas.

Verracos célticos, fortalezas árabes, castillos medievales, puentes antiquísimos, iglesias renacentistas,., solo son una parte de un patrimonio que aún espera ser descubierto en cualquier recodo de esta tierra.

La Jara
Clic para ampliar la fotografíaEn el suroeste de Toledo, a 1 hora de Madrid, se extiende una comarca poco conocida y llena de atractivos: La Jara. El primero de ellos es su entorno, envidiablemente conservado y diverso: bosques de roble, castaños, pinos, dehesas, rañas, olivares y baraturas han dejado su rastro aquí en forma de dólmenes, estelas, castros celtas, minas y fortificaciones musulmanas. Finalmente, de su tierra nacen el aceite de oliva, uno de los mejores del mundo, la miel y el níscalo. Para acoger al visitante y permitirle disfrutar de ello existe ya una oferta de turismo rural de calidad. Acérquese.


Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Talavera, Sierra de San Vicente y La Jara-IPETA

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